La inducción de la ovulación suele ser el primer tratamiento de fertilidad que los médicos recomiendan cuando una mujer presenta ovulación irregular o ausente, lo que dificulta o imposibilita lograr un embarazo. Generalmente, la ovulación se produce 14 días antes del primer día de cada menstruación, cuando uno de los ovarios libera un óvulo maduro y va al encuentro de espermatozoides para ser fecundado.
La ovulación inducida consiste en el uso de tratamientos hormonales para que los ovarios produzcan folículos dominantes y se genere crecimiento endometrial. Antes, es necesario diagnosticar por qué la mujer no está ovulando, evaluar la reserva ovárica, así como analizar las pruebas diagnósticas masculinas y femeninas para determinar el protocolo de infertilidad a seguir.
La inducción de la ovulación es diferente al proceso de hiperestimulación ovárica controlada que se realiza al someterse a técnicas de reproducción asistida. En la primera se busca inducir el desarrollo de un folículo y su posterior ovulación, mientras que en la segunda el objetivo es lograr un desarrollo multifolicular.
¿Quiénes son candidatas a la inducción de la ovulación? Las mujeres que presentan ciclos anovulatorios, defectos en la fase lútea, infertilidad inexplicable y síndrome de ovario poliquístico, entre otras.
Referencia:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK574564/