Además de los factores genéticos, enfermedades de transmisión sexual, patologías como la endometriosis y la edad, existen otros factores que incrementan el riesgo de infertilidad en una mujer. Lo bueno, es que pueden ser modificados antes de iniciar el camino de búsqueda de un embarazo.
Te contamos aquí cuáles son:
- Alcohol: entre los posibles mecanismos por los cuales el alcohol puede afectar la fertilidad, se encuentra el aumento en la producción de estrógenos, lo que provoca una disminución de la secreción de la hormona folículo estimulante y una alteración de la ovulación.
- Obesidad/desnutrición: el índice de masa corporal y el peso están estrechamente relacionados con la función reproductiva. La desnutrición provoca alteraciones en la menstruación, disminución de ovulación y problemas de implantación del óvulo fecundado, mientras que la obesidad podría causar amenorrea (ausencia de menstruación) y anovulación.
- Tabaco: la exposición al humo del cigarro afecta negativamente a varias etapas del proceso reproductivo, como la reserva ovárica, la ovulación, la menstruación, la función de las trompas de Falopio, la receptividad uterina, la implantación y el desarrollo de la placenta.
- Ambiente: exponerse a disruptores endocrinos (sustancias químicas que están en el ambiente y que pueden interferir con el sistema hormonal), también afecta la fertilidad. Éstos imitan, bloquean o alteran la función de las hormonas naturales, interfiriendo en la biosíntesis y metabolismo. Los disruptores endocrinos se encuentran en productos cotidianos como algunos cosméticos, envases de alimentos y bebidas, juguetes y pesticidas.
- Estrés: no está claro el mecanismo en que el estrés interviene en la fertilidad, pero varios estudios lo relacionan. Niveles elevados de cortisol y alfa-amilasa, indicativos de estrés, se han asociado con ciclos menstruales irregulares, anovulación y dificultades para concebir.